Al Oporto se le atraganta el retorno de la Liga portuguesa

Corresponsal en Lisboa Guardar

El fútbol está de vuelta en Portugal antes que en España o Italia, como corresponde a un país que puede presumir de haber gestionado mucho mejor el impacto del coronavirus. La cifra oficial de muertos está por debajo de los 1.500 en territorio luso, por lo que la Dirección General de la Salud ha accedido al retorno de la Liga para dilucidar el campeón entre el Oporto, líder, y el Benfica, un punto por debajo.

Fue este miércoles 3 de junio cuando se reabrió la competición a través del Portimonense-Gil Vicente (con victoria mínima de los algarvios) y, sobre todo, del Famalicao-Oporto, que terminó con el triunfo del modesto club de la pequeña ciudad del norte.

En consecuencia, mal arranque para los blanquiazules, que pagaron muy caro el error de su portero argentino, Agustín Marchesín, el sustituto de Íker Casillas desde que tuvo que abandonar la práctica del deporte por sufrir un infarto de miocardio hace un año.

Las nuevas normas ya han entrado en vigor, comenzando por disputar los partidos a puerta cerrada. Se cumplió la premisa, sí, pero se vieron escenas que han despertado la polémica en Portugal: unos 200 fans portuenses en el exterior del campo de Vila Nova de Famalicao.

Y es que los Súper Dragones, el grupo de seguidores más conocido del equipo de Casillas, organizaron un «recibimiento» a sus ídolos después de estos dos meses y medio sin la emoción de los goles por precaución ante los posibles contagios. Cierto que todos llevaban mascarillas, pero la distancia social exigida no se respetó en todo momento.

Lo que está claro es que el fútbol frío y aséptico ya está aquí, justo tras haber recomenzado la Bundesliga y dos meses antes de que vuelva la esperadísima Champions League. No hay abrazos, no hay pasión que valga, sencillamente porque se impone la sensatez de la ausencia de todos estos signos.

Así, con las gradas vacías, van a celebrarse las 10 jornadas que restan de aquí al 21 de julio, pues la Federación Portuguesa decidió no seguir la vía francesa de dar por finalizado el campeonato de acuerdo con el orden de las escuadras en la tabla clasificatoria a mediados de marzo, cuando toda Europa tomó conciencia de que había que parar los torneos para evitar la extensión de la nueva enfermedad.

Los jugadores no pueden tener contacto social más allá de su entorno familiar y han de someterse a un test sobre la infección una vez por semana, siempre para garantizar su propia seguridad, la de sus compañeros y la de los adversarios.

Este jueves 4 de junio regresa la actividad al mítico Estadio da Luz, en Lisboa, con el Benfica preparado para aprovechar el traspiés de su eterno rival… si es que logra batir al endeble Tondela.

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