Brooks Koepka, el heredero de Tiger Woods

Hay veces que más vale caer en gracia que ser gracioso. O, en el caso del golf, tener una buena imagen antes que unos grandes resultados. Si se hiciera una encuesta entre los aficionados sobre si conocen más a Rickie Fowler o a Brooks Koepka, la respuesta favorecería abrumadoramente al primero; sin embargo, el primero no ha ganado ningún grande mientras que el segundo acumula tres en las últimas dos campañas. Y, por lo visto en las dos primeras rondas del PGA Championship, tiene muy cercano el cuarto: marcha con siete golpes de renta después de 36 hoyos, haciendo un juego intratable al más puro estilo del Tiger Woods del año 2000.

En la sociedad mediática en la que vivimos se premia más la presencia pública que los méritos reales. Y Koepka los tiene a raudales, aunque no los haya sabido «vender» bien. Para empezar, su caso es atípico en el mundo del deporte estadounidense, pues al contrario de lo que es habitual en los universitarios al acabar sus carreras, decidió salir a conocer mundo antes que quedarse en su país. Así, se vino a Europa a jugar al golf, lo hizo desde los escalones más bajos y con un protagonismo español muy destacado. Aquí ganó dos de los cuatro torneos del Challenge Tour que le catapultaron al escalón superior (Cataluña y La Gomera) y luego volvió a vencer también en el European Tour (Turquía). Así que cuando meses después ya triunfó en el PGA Tour, no sorprendió nadie.

Corría el año 2015 y a partir de ahí su carrera subió como la espuma. Desde entonces ha seguido triunfando y ganando por todo el planeta (Estados Unidos, Japón y Corea no se le han resistido) y ahora su palmarés luce ya cinco éxitos del PGA Tour, con especial relevancia a los tres grandes que posee (dos Open USA y un PGA Championship), logrados en el periodo de catorce meses, entre junio de 2017 y agosto de 2018.

Todos estos logros le auparon al número uno del mundo el curso pasado, pero Brooks sigue siendo un gran desconocido. Este año acabó segundo en el Masters y el jueves firmó 63 golpes históricos en la primera jornada de este PGA; la fiesta la completó ayer con otros 65 que suponen una mejor marca de siempre en 36 hoyos (128) y una ventaja de siete sobre sus inmediatos perseguidores (Jordan Spieth y Adam Scott). Su dominio es abrumador y para demostrar que es el golfista más efectivo solo hay que mirar sus resultados en los grandes desde 2016: suma 67 bajo par, 24 menos que quien le sigue en la lista, curiosamente Rickie Fowler.

Cabrera sigue adelante

Aparte del propio Koepka, el otro ogro de esta semana es el diseño de Bethpage Black, que se ha comido a muchos favoritos, entre otros a Tiger Woods y a los españoles Sergio García, Jon Rahm y Adrián Otaegui (+5) y Jorge Campillo (+10). Entre tanto sufrimiento, solamente Rafa Cabrera (+4) fue capaz de superar el corte. Haciendo gala de su espíritu luchador, el canario fue capaz de bajar ayer del par del campo (69) y podrá optar a subir posiciones a lo largo del fin de semana.

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