Dani Guindos, el seleccionador más joven del mundo

De las 32 Copas de África disputadas, solo se ha clasificado para dos y en ambas ocasiones aprovechándose de la condición de país anfitrión (2012 y 2015). Nunca ha estado ni cerca de meterse en la fase final de un Mundial, en el continente con la clasificación más dura de todas -solo cinco países logran el billete entre más de cincuenta-. Desde este complicado punto de salida arranca hoy, en un encuentro amistoso en Marsella ante Togo, el apasionante y exótico reto de Dani Guindos (Gijón, 19 de abril de 1984) como nuevo seleccionador de Guinea Ecuatorial: «Estoy muy contento. En un salto muy grande, aunque si te soy sincero mi felicidad no es completa. Lo primero que quise hacer nada más firmar fue llamar a mi padre, pero eso no es posible desde hace un año», explica a ABC el joven asturiano.

Guindos, hijo único, perdió a su padre en octubre de 2018, que solo tenía 59 años, después de mucho tiempo peleando contra un cáncer de pulmón que derivó en metástasis en el hígado. Un año después de su adiós puede cumplir la promesa que le hizo: «Le dije que sería entrenador profesional. Se hubiera vuelto loco de alegría si estuviera vivo», comenta emocionado.

Este imberbe técnico español de solo 35 años ingresó en la cantera del Sporting con nueve, cuando Mareo era la escuela de mayor prestigio nacional. Allí jugo varios años, hasta llegar a la categoría de cadete: «Yo era un jugador talentoso, pero de pequeña estatura. Llevaba dos años de retraso en el desarrollo óseo y eso me penalizó en un fútbol que entonces era muy físico». Tras aquellos años de infancia en la cantera gijonesa, jugó en La Braña, equipo por el que también pasaron históricos del fútbol asturiano como Luis Enrique o Abelardo, y en el Llano 2000. Fue para matar el gusanillo, porque él ya sabía qué camino le llevaría a vivir del fútbol.

Licenciado en INEF

«En 2002 vine a Madrid para estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, y tras licenciarme me saqué la licencia UEFA Pro. Esta época de estudiante la combiné con mis primeros “pinitos” en los banquillos. Pantic me fichó para la Academia del Atlético, luego recalé como preparador físico y entrenador asistente en el juvenil de División de Honor, y también estuve en el cuerpo técnico del juvenil del Alcorcón», explica.

A los 29 años llegó su primer gran salto en su corta carrera como entrenador. El Madrid le fichó para trabajar en La Fábrica, comenzando como segundo de Álvaro Benito en el alevín B, y sumando cinco años de experiencias en distintas categorías que le llevaron el pasado curso a entrenar en Tercera, con el filial del Alcorcón. En verano, tras no llegar a un acuerdo de renovación, decidió abandonar la entidad del sur de Madrid y esperar una oferta que le sedujera. Y ahí apareció la selección de Guinea: «Estos países suelen buscar un perfil de exjugador de élite que está comenzando su carrera en los banquillos, pero por unas razones u otras no les cuadró y decidieron cambiar de objetivo. Ahí es cuando llegaron a mí».

No lo hicieron a través de su agente, sino de referencias. Dani Guindos no tiene representante y no por ello considera que esté en desventaja. De momento, es feliz con su camino y solo piensa en la oportunidad que acaba de llegar a la puerta de su casa: «Me he rodeado de gente muy buena, que ya ha trabajado conmigo antes, y tenemos claro qué hacer. Queremos crear una identidad en la selección y un modelo de juego ofensivo con el que se identifique la gente del país. El primer objetivo será clasificarnos para la Copa de África de 2021. Túnez, Libia y Tanzania son los rivales del grupo y solo dos se meten en la fase final. Y la segunda meta es pelear por estar en el Mundial de 2022».

Un ambicioso Guindos cree que tiene en sus manos un grupo de jugadores de calidad capaces de pelear por ambos retos, y recela de los que solo consideran entrenadores de nivel a los que antes han sido futbolistas de élite: «Liderazgo, capacidad de empatía con el jugador, capacidad de adaptación a distintos contextos, conocimiento del juego, conocimientos tácticos, resolución de problemas… Cuando todas estas áreas las dominas yo creo que puedes llegar a ser un buen entrenador. Solo por ser exfutbolista no lo vas a ser. Ahí está Robert Moreno, por ejemplo», sentencia con sus risueños brackets Dani Guindos, el seleccionador más joven del mundo.



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