El fenómeno precoz al que hundieron los Sixers renace en Orlando

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Cuando los Sixers eligieron a Markelle Fultz con el número uno del draft de 2017 pusieron en él las esperanzas de su futuro más cercano. El base debía ser, junto a Simmons y Embiid, la base del anillo que tantos años llevan buscando, pero las lesiones truncaron ese sueño. Dos temporadas después, defenestrado por los Sixers, Fultz acabó en Orlando este verano, donde ya sin dolores en su hombro ha comenzado a mostrar el talento que le llevó a cautivar a todas las franquicias cuando jugaba en los Huskies.

Apenas unos encuentros después de su debut con Philadelphia, un dolor en el hombro comenzó la pesadilla de Fultz. Descanso, tratamiento de fisioterapia, especialistas… nada mejoraba al base, que solo pudo volver a las pistas (mermado) en el último tramo de la temporada. Aún con sus evidentes limitaciones, Fultz se las apañó para convertirse en el más joven en lograr un triple doble (19 años y 317 días), aunque eso no supuso el final de sus lesiones.

De nuevo al año siguiente vio más partidos desde el banquillo que desde la cancha. Opacado, además, por la llegada de Jimmy Butler. Aprovechó entonces para trabajar en su lanzamiento, cambiando la mecánica para evitar cargar su hombro maltrecho. El trabajo dio sus frutos, pero no lo entendieron así en Philadelphia, que decidieron traspasarle a Orlando a cambio de Jonathon Simmons y dos rondas del draft. Calderilla para el valor que podía tener el base.

En los Magic, Fultz ha encontrado el cariño que le hacía falta. Comenzó la temporada en el banquillo, aunque más para quitarle presión que por falta de confianza. De hecho, no tardó en atrapar un puesto de titular con el que ha mejorado el equipo.

Anoche, ante los Lakers -el mejor equipo del Oeste- los Magic consiguieron una nueva victoria, liderada por un Markelle Fultz espectacular, autor de 21 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias. Su mejor partido del año en la cancha más complicada.

Para ganar a los Lakers, Fultz tuvo que sacar a la luz todo su talento, incluidas dos bandejas en el último minuto con las que cerró la victoria. «Estos últimos minutos son lo que siempre soñé», reconoció el jugador al final del encuentro.

«El chaval lo está haciendo bien y no para de mejorar. Hoy ha manejado el partido y lo ha cerrado a lo grande», señaló Aaron Gordon, uno de sus compañeros.



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