El sueño de Piqué despega en Madrid

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El jueves, vacía aún la majestuosa Caja Mágica, un trabajador de Kosmos daba órdenes para que se solucionara un problemilla en la pista central, que no tiene nada que ver con la que se ve en el Mutua Madrid Open. «Es que Gerard entendió que así sería mejor», replica ese empleado, al que le faltan horas de sueño porque estos últimos días han sido de locos, dando a entender que Piqué, que es ese Gerard del que habla con naturalidad, está encima de todo. Hoy, por fin, despega esta novedosa Copa Davis, un evento revolucionario que sirve para modernizar al tenis, pero que sigue sin convencer a los románticos que preferían lo malo conocido, a la espera de ver cómo se desarrolla la semana para poder emitir un nuevo juicio de valor, seguramente más justo. La Davis, al menos lo que se conocía de ella, no tiene nada que ver con este torneo que convierte a Madrid, este año y el que viene, en la capital mundial del tenis, un privilegio que también habrá que valorar por los euros que deja en la capital.

Esta Davis nace del sueño de Piqué, al que la cabeza le va más rápido de lo normal, un futbolista atípico convertido ya en un importante hombre de negocios. No se sabe, ahora mismo, dónde acaba el deportista y dónde empieza el ejecutivo, pues Piqué parece ahora mucho más pendiente de los despachos que otra cosa, aunque él insiste en que nada le distrae de su verdadera profesión. Estos días, el central del Barcelona, polémico por naturaleza, se pasea por Madrid como uno más y es innegable su poder de seducción y de convocatoria, atentísimo con todo el mundo el sábado por la noche en la cena oficial que se celebró en el Palacio de Cibeles.

En 2010, en una noche de esas muertas entre partido y partido del Mundial de Sudáfrica, a Piqué le dio por inventar y se imaginó un torneo completamente nuevo para el tenis. Siempre le ha gustado la raqueta, y creyó que ese deporte se merecía una fiesta como la del fútbol, así que empezó a perfilar una idea que hoy ve la luz. Entre medias, Iván Daniel Modia Yáñez, periodista reconvertido en agente de futbolistas, ya le había seducido con el plan de comprar los derechos de algún torneo, y fue ahí cuando Piqué le soltó la bravuconada aquella de: «¿Iván, tú qué quieres? ¿Quieres traer un torneo 250 a España o salir algún día en la Wikipedia?». La respuesta, y aunque Modia, ahora director de operaciones de Kosmos, no salga en Wikipedia todavía, ya se sabe.

Esa apuesta embrionaria fue cogiendo forma con el paso de los años, pero costó dar con la tecla. Piqué se rodeó de un grupo reducido y fue tanteando a los jugadores para llegar a la conclusión de que la Copa Davis, que empezó a andar en 1900, estaba obsoleta. Tenía toda la épica que necesita el deporte, una mística especial, pero comprobaba que las grandes figuras faltaban con demasiada frecuencia en las eliminatoria de turno y que no siempre conseguía arrastrar al público necesario. Además, no dejaba de oír quejas de los propios tenistas: que si el calendario, que si encuentros a cinco sets, que si viajes, que si cambios drásticos de superficie…

¿Por qué no un gran evento en un mismo lugar durante una semana, partidos más cortos y un sistema más atractivo? En 2017, Kosmos planteó, por primera vez, su idea a la Federación Internacional de Tenis (ITF) y, después de unos meses durísimos de negociaciones y de ajustes al plan inicial, en agosto de 2018, en Orlando, se aprobó la Davis de hoy con el 71,4% de los votos. Kosmos Tennis adquiría los derechos de explotación de la competición durante 25 años por 3.000 millones de dólares, un dineral.

Consiste en un Mundial con seis grupos de tres, clasificándose para cuartos de final los campeones y los dos mejores segundos. Cada eliminatoria es a tres puntos (dos individuales y el dobles) y los partidos son a tres sets (con tie break en el tercero), tenis más vertiginoso y con menos margen para el error, pero también más emocionante e imprevisible.

El tinglado que se ha montado en la Caja Mágica es para verlo, con 18 vestuarios individualizados en plan Villa Olímpica. No tiene nada que ver con el Masters 1.000 que se celebra cada mayo en la capital, dicho está, pues en la Davis se juega a cubierto y se utilizarán únicamente las pistas que tienen techo retráctil, perfectamente preparadas para la ocasión. Tienen los colores corporativos y, con la iluminación, recuerdan a las canchas de París-Bercy o incluso a la de la Copa de Maestros. Según los estudios que maneja a organización, la Davis tendrá un impacto económico de 50 millones de euros y atraerá 16.000 aficionados internacionales de un total de 110.000. La ciudad de Madrid, por su parte, pagará 10 millones por cada una de las dos ediciones que se celebren en la Caja Mágica (4,5 el Ayuntamiento, 4,5 la Comunidad y un millón Ifema).

Piqué dice que no le gusta nada que al evento se le llame la Davis de ídem, pero es imposible no mezclar su figura con la del torneo. Ayer, ya con todos los equipos al completo, en la Caja Mágica se palpaba cierto nerviosismo ante el día de la verdad. Es lógico que en esta primera edición haya fallos y cosas por mejorar, así lo asumen también desde Kosmos, y Piqué es el primero en aceptar que tiene cierto gusanillo en el estómago. El sábado, en esa cena oficial, los padres de la criatura confesaban que le veían algo inquieto, pero también estaban convencidos de que todo iba a salir bien. «Si él se plantea algo, hace de todo para que el resultado se el mejor», decían.

Cinco top 10

Los jugadores, en su mayoría, han aceptado el cambio, pero también hay algún que otro escéptico. Roger Federer, sin ir más lejos, mostró su descontento, pero poca relevancia tiene si se considera que Suiza no está clasificada y que el campeón de 20 grandes nunca ha tenido un gran compromiso con la competición. De las cabezas visibles, Alexander Zverev ha sido el más contrario y, de hecho, no defenderá a Alemania estos días. De los 10 primeros clasificados de la ATP, cinco de ellos estarán en Madrid (Rafael Nadal, Roberto Bautista, Novak Djokovic, Matteo Berrettini y Gael Monfils). Daniil Medvedev se dio de baja el sábado a última hora al quedar eliminado de la Copa de Maestros. Cilic, Nishikori, Raonic o Pouille son otras bajas sensibles, todas por lesión.

Juega Nadal, y eso garantiza que el público se mueva, vendidas las entradas para los duelos de España de mañana (Rusia) y pasado (Croacia). Falta que se llenen las pistas en el resto de eliminatorias, pero Kosmos confía en que haya respuesta. «El cambio está aquí, bienvenido sea y ojalá sea un éxito», exclama Nadal, el primero en apuntarse a la fiesta de Piqué.

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