La apasionante aventura de Xisco Jiménez, el primer jugador europeo del Peñarol en medio siglo

Jorge Abizanda / EFE

Fernando Morena, Pandiani, Darío Silva y el «Cebolla» Rodríguez, hace unos años, y actualmente Gabriel «Toro» Fernández, jugador del Celta, son solo algunos de futbolistas que militaron en el Peñarol de Montevideo, uno de los grandes clubes de Uruguay, antes de pasar por la Liga española. Una entidad históricamente exportadora de talentos que ha sorprendido al romper una tradición no escrita fichando al español Xisco Jiménez, su primer refuerzo europeo desde hace casi medio siglo. «Vengo a un grandísimo club no solo a nivel nacional, también muy conocido a nivel internacional, que además ha sido elegido el mejor club sudamericano del siglo XX. Es un orgullo poder estar aquí», afirmó el veterano delantero, que la pasada temporada militó en el Osasuna.

Hacía 48 años que el Peñarol no firmaba a un futbolista europeo. El lejano precedente fue el serbio Ilija Petkovic, que aterrizó en Montevideo en 1971 aunque su participación con el club uruguayo resultó efímera debido a una grave lesión que le apartó de los terrenos. Su sucesor, el español Xisco Jiménez (33 años), llegó ayer a la capital charrúa para cerrar su contrato con el club aurinegro, al menos, hasta diciembre, mes en el que finalizará el Torneo Clausura. Las ganas de vivir nuevas experiencias, de conocer otro país, de formar parte de un club histórico y de buscar nuevos desafío han sido los motivos que han llevado a dar este paso a un delantero que en la temporada 2008-09 ya probó fortuna con el Newcastle en el fútbol inglés. El Muangthong United, en Tailandia, fue otro equipo extranjero al que defendió. Ahora afronta la atractiva experiencia uruguaya, aunque su fichaje ha sido acogido con incertidumbre por los aficionados e incluso por algún directivo de su propio equipo.

Xisco Jiménez, a su llegada al aeropuerto de Montevideo
Xisco Jiménez, a su llegada al aeropuerto de Montevideo – EFE

«Lo primero que te dicen aquí es ‘mira que aquí es totalmente diferente a lo que vienes conociendo en los últimos años’, pero en mi decisión ha prevalecido el hecho de que un equipo como Peñarol se haya interesado en mi», destacó el delantero, un jugador formado en las inferiores del CF Playas de Calviá que vivió se debut en 2005 en Primera división con el Deportivo de La Coruña. Pese a las diferencias de nivel entre el fútbol español y el uruguayo por las canchas en mal estado, la menor infraestructura y un fútbol aguerrido, se muestra «muy contento» e ilusionado con esta experiencia diferente.

Sin equipo

La sorprendente llegada a Uruguay de este delantero, que se encontraba sin equipo tras acabar en junio su vinculación con el Osasuna, se enmarca en la necesidad que tiene el Peñarol por encontrar un goleador después de que la salida de Gabriel Fernández (Celta), Darwin Núñez (Almería) y Brian Rodríguez (Los Angeles FC de Estados Unidos), tres de sus referencias ofensivas.

Acostumbrado al fútbol europeo, la pierna fuerte y la intensidad en la marca típica de la «garra charrúa» no asustan a Xisco Jiménez. «Yo tengo planta también», ha advertido el delantero balear, que jugó 85 partidos en la máxima Liga española, en los que celebró 18 goles. El juego aéreo de un futbolista poderoso por alto debido a sus 188 centímetros de estatura; su posibilidad de aguantar de espaldas el balón y su adaptación a varios sistemas de juego despiertan ahora la expectativa de los aficionados del Peñarol. En los pies de este europeo está ahora la responsabilidad de devolverle el grito de gol a los fanáticos del conjunto de Montevideo y retomar la confianza para soñar con obtener el campeonato uruguayo por tercer año consecutivo.



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