La cadena de errores que condenó al Madrid

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La grandeza del fútbol crece cada día gracias a esa magia que tiene el balón para ser traicionero también con quienes le tratan bien. La popularidad del balompié estriba en que no siempre gana el que mejor juega, sino el que sabe utilizar armas para aprovechar los errores del contrario y acertar en el momento oportuno. Lo decía Di Stéfano, que celebró cinco Copas de Europa: «La mejor táctica es el gol». El miércoles, el Manchester City de Guardiola no marcó cuando mejor jugaba y en el peor momento del Real Madrid llegó el fallo de la defensa visitante, el robo de Modric, la incursión de Vinicius y el remate de Isco. Y cuando mejor estaban los blancos llegó el polémico empate de Gabriel Jesús, que empujó a Ramos antes de anotar.

Expuestas estas verdades indiscutibles, lo cierto es que el Real Madrid perdió también por su culpa. Por fallos, primero, de su entrenador. Y por errores, posteriormente, de futbolistas de gran experiencia internacional, ganadores de las cuatro Champions conseguidas por el Real Madrid en esta década. Hubo una cadena de tropiezos que encaminaron a los blancos a la derrota. Esta es la cadena de «favores» que el equipo madridista regaló al Manchester City para que remontara un partido que tenía perdido.

Falta de reacción con una media ahogada

El Manchester City se transformó en el segundo tiempo y pasó a mandar en el encuentro. El centro del campo madridista dejó huellas de agotamiento. Modric no tenía fuelle. Valverde y Casemiro se desgañitaban para intentar frenar al rival. Zidane, sin embargo, no tomó medidas. Tenía a Kroos en el banquillo para combatir la situación y asegurar una mayor posesión, pero nunca le utilizó.

Zidane mantuvo el esquema tras el gol de Isco

Cuando mejor estaba el City llegó el gol de Isco a la hora de partido, en un fallo defensivo visitante que permitió la gran jugada de Vinicius y el 1-0. La ventaja era el momento culminante para sacar a Kroos e intentar dormir el encuentro, pero el entrenador francés no solo no hizo un cambio para mantener la pelota y el resultado en su poder, sino que mantuvo la misma idea, con la única variación de Bale por Vinicius, que sufría calambres en sus piernas después de tanto galopar.

El 1-1 era falta, pero la jugada está mal defendida

Era un duelo traicionero y Gabriel Jesús empató la eliminatoria tras empujar a Ramos y cometer una falta que Orsato no quiso señalar y el VAR no quiso ver. Fue una jugada, de todos modos, mal defendida por los blancos, pues De Bruyne se escapó de Carvajal por la banda izquierda y centró para que Gabriel Jesús cabeceara el tanto. Valverde, desgastado por correr para todos los lados apagando fuegos durante tanto tiempo, intentó llegar antes a por De Bruyne, sin éxito. El belga desbordó posteriormente al lateral español en una incursión clásica de extremo izquierda.

Carvajal comete el penalti de la desconcentración

Zidane reconoce que su equipo se desquició tras el 1-1. «Lo que más me duele es que tuvimos quince minutos de desconcentración que nos pudieron costar incluso algún gol más». El francés seguía sin inyectar aire al centro del campo, inmovilista en los cambios. Y en esa anarquía, Sterling provocó descaradamente un penalti que buscó esperando al fogoso Carvajal, que entró como un elefante en una cacharrería. Fue una jugada esquinada en el área, no era «in extremis» de gol, no era determinante, ni mucho menos. Así llegó el 1-2.

El canterano, con la experiencia de haber levantado cuatro Champions, picó el anzuelo como si fuera un joven inexperto. La acción delató la pérdida de papeles del Real Madrid que Zidane señalaba después del encuentro. No había tranquilidad en el conjunto blanco y se notaba demasiado. El balón era del City. Modric e Isco ya se habían ido del partido, muy cansados, pero aún continuaban en el césped.

Y Zidane jugó a la ruleta rusa con Jovic y Lucas

Con el 1-2, Zinedine quiso jugar a la ruleta rusa con la inclusión de Jovic y Lucas. Sentó a Modric e Isco, dos medios, y de nuevo se negó a dar entrada a un centrocampista que dirigiera el último intento de empatar a dos goles. Apostó a la épica del correcalles y le salió mal. El centro del campo lo formaron únicamente Casemiro y Valverde, que no son precisamente constructores de fútbol. Arriba estaban Lucas, Bale, Jovic y Benzema. El 4-2-4 significaba el riesgo total. El rival era superior en la zona de creación, en el manejo del partido, en el tempo.

Fue un tropiezo estratégico, pues el equipo español se quedó sin hombres que crearan jugadas para alimentar a esos cuatro delanteros, que vieron como el balón no les llegaba, mirando hacia atrás desesperados.

Mal pase de Casemiro a Varane y roja a Ramos

Con el 1-2 y las miradas pérdidas entre los focos del Bernabéu, en un centro del campo desguarnecido y sin red, apostando el Real Madrid a todo o nada, los errores se sucedieron como una cadena de montaje.

Era evidente que los pupilos de Zizou pensaban en el vuelco del marcador sufrido en cinco minutos muy agrios. «Lo hemos perdido todo en cinco minutos, tíos», dijo Ramos en el césped. Estaban fuera del partido y Casemiro, que en el primer tiempo salvó un autogol del sevillano, cometió un error importante al dar un mal pase a Varane en la línea defensiva que Gabriel Jesús cazó para internarse en solitario hacia Courtois. Ramos tuvo que hacer de bombero y tocó ligeramente por detrás al brasileño en una carrera que esta vez si era «in extremis», como último defensor. Evitó el posible 1-3, pero Orsato le expulsó.

Quince minutos que Zidane y el grupo analizan

El capitán pagó con la cartulina roja los platos de un cuarto de hora que el entrenador analiza con sus hombres para que no se vuelva a repetir. El desorden general es lo que más le molestó. Faltó poso. Y Zizou también falló con su falta de actuaciones, primero, y con sus decisiones después. Si Orsato anula el gol de Gabriel Jesús quizá tendríamos hoy otro marcador, pero el Real Madrid no puede cometer esos errores en Copa de Europa. Y lo sabe.

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