La enésima reinvención del Dakar

A todos los grandes del motor, de dos o de cuatro ruedas, en algún momento de sus vidas siempre se les ha preguntado: ¿Le tienta correr el Dakar? Es la prueba última, la más exigente, una de las cotas más altas para cualquier piloto. La épica, el polvo, la adrenalina… una apología del hombre contra la naturaleza que no ha perdido vigor desde sus inicios, allá por 1978, pero sí apoyos y reconocimiento, por parte de los países que lo acogían, y de los seguidores que le daban grandeza. En un nuevo intento por reinventarse, el Dakar decide mudarse a Arabia Saudí.

Un nuevo destino que la organización (ASO) espera sea más estable que la década suramericana que hoy finaliza de forma oficial. En los últimos años, Chile, Bolivia o Argentina se negaron a acoger la carrera sobre todo por motivos económicos. Solo Perú aplaudió su llegada en esta pasada edición. Un último aliento en el continente al que acudió para refugiarse de la inestabilidad política y aun las amenazas terroristas que lo expulsaron de su África natal en 2009.

Este giro hacia delante simboliza también su propio nacimiento, aquel «París-Dakar» de 1978 para pilotos aficionados con poca organización y menos recursos cuyo único objetivo era, simplemente, sobrevivir. Hoy, los pilotos cuentan con las últimas tecnologías en coches y sistemas de navegación y la ASO moviliza miles de personas en cada campamento, pero la meta permanece: sobrevivir.

A África pudo volver, pero la organización se ha decantado por un programa que le asegure continuidad: cinco años de contrato en un paraje inexplorado y un país por descubrir. Una Arabia Saudí que acoge con emoción, y poder económico, un espectáculo planetario con el que mostrar esa pequeña vía aperturista hacia el mundo occidental, y a las mujeres, que le ofrece el deporte. «Es un gran reto enfrentarse a esta página en blanco con innumerables oportunidades. Hay una diversidad inagotable. El deporte, la navegación, superarse a sí mismo, se magnificarán en estos territorios», explicó David Castera, director de la prueba. La presentación oficial será en Al Qiqqiya, el próximo 25 de abril.

Para los pilotos es un nuevo libro de ruta: con jornadas más largas y sin las dunas peruanas que ya empezaban a quedarse pequeñas. Aunque a Laia Sanz y a Isidre Esteve les cueste abandonar Suramérica: «Me da pena porque esta tierra me lo ha dado todo. Ahí debuté y me sentí muy querida por el enorme cariño de los aficionados», explicó Sanz. «Es una pena, pero el proyecto de Arabia Saudí dará estabilidad. Y sería bueno que Castera asuma también el plano deportivo», afirmó Esteve. El Dakar continúa. Modifica el GPS y vira su dirección hacia territorios saudíes para perpetuar la épica del rally más exigente del mundo.



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