«No me he muerto por no fichar por el Atlético»

Antes de las preguntas y respuestas, Rodrigo Moreno (28 años) bromea con ABC sobre el estado de su ojo derecho, que asusta después del golpetazo involuntario que se llevó con un rival en el duelo entre el Valencia y el Alavés del pasado fin de semana. «Haz lo que puedas», le dice el delantero de España al fotógrafo, que se las ingenia para que el protagonista se sienta cómodo. Lo está ante la cámara y también cuando la grabadora se pone en marcha, dispuesto a relatar su fichaje frustrado por el Atlético cuando ya había abandonado Mestalla, la tristeza que supuso el despido de Marcelino y su excelente relación con España, un fijo en esta era y el «9» sin discusión de un equipo que puede cerrar en estas fechas (contra Noruega, el sábado; contra Suecia, el martes 15) su pase a la Eurocopa.

¿Cómo está después de otro verano muy convulso para usted?

Ahora muy bien. Ha sido una situación complicada para todo el mundo. Para mí, para el club, para la afición… Sobre todo por la incertidumbre que se generó. Por desgracia, el sistema de fichajes en España termina después de que empiece la Liga, algo a lo que no le veo mucha lógica. Pero estoy tranquilo, yo en ningún caso he forzado la situación, siempre me he puesto a disposición del Valencia. Estoy contento, se acabó todo ese lío el día 2 de septiembre, que coincidió con la primera convocatoria de la selección del nuevo curso, así que bien.

Se queda en el Valencia cuando estuvo a un paso del Atlético y no se puede decir que haya sido un inicio de temporada agradable.

No. La salida de Marcelino y todo lo que está pasando ahí no es fácil. Pero el grupo está muy unido, lleva dos años trabajando junto, tenemos una comunión muy grande, sabemos a lo que jugamos, qué somos y qué representamos. Las cosas están volviendo a la normalidad.

Se llegó a despedir de sus compañeros. ¿Cuánto de cerca estuvo de salir del Valencia?

Bastante, sí. En el fútbol las cosas solo son de verdad cuando hay una firma y está todo arreglado. Pero sí, estuve muy cerca de irme. De alguna manera, intenté mantenerme al margen de esa situación, no me ayudaba.

¿Le costó?

Evidentemente, mucho. Al final, yo pertenezco al Valencia y tampoco puedo hacer lo que me dé la gana. Yo sabía que los clubes eran los que tenían que arreglarse y a partir de ahí yo ya decidía qué me interesaba más.

¿A usted le apetecía ir al Atlético?

Era una situación que la veía bien. El club también lo consideraba y así me lo había transmitido. Tampoco le doy más importancia, aunque ese fue un momento complicado. Sobre todo por la incertidumbre: tengo mujer, una hija… La vida no solo cambia para mí, cambia para todo mi entorno. Y eso afecta.

¿Cómo se abstrae de ese proceso?

Es parte de nuestra profesión. El verano anterior, durante el Mundial, también se generó la expectativa de que me fuera a marchar (sonó con fuerza para el Madrid). Años anteriores, también… Te vas acostumbrando y entiendes que forma parte de nuestra vida. En el fútbol, las cosas se olvidan cuando vuelven a estar bien. De haber estado mal, de estar jugando peor, seguramente no se hubiese olvidado y se hablaría de que no estoy metido en el Valencia, de que paso del club…

¿El cierre del mercado le alivió?

Sí, fue una liberación. Para poder centrarme en mi trabajo, que es lo que me gusta. Para trabajar con mis compañeros. Siempre he valorado el respeto al grupo, y ellos tampoco sabían qué iba a pasar si me iba. Se generan una serie de situaciones complicadas, pero agradezco que todo haya vuelto la normalidad.

¿Ese 2 de septiembre, lo celebró de alguna manera, o lo lamentó?

No. Para mí, ya le digo, fue una tranquilidad absoluta. Para mí es importante tener una línea de trabajo. Cuando hay dudas, pierdes el foco y no estás a lo que tienes que estar. A partir del cierre de mercado, mi rendimiento creció de manera evidente respecto a las tres primeras jornadas de Liga. Pero no fue una desilusión quedarme en el Valencia o no fichar por el Atlético, no me he muerto ni nada parecido. Estoy muy bien donde estoy y vamos a seguir peleando por los objetivos. Además, tengo el reto de seguir viniendo a la selección y de estar en la Eurocopa.

¿Se llegó a sentir exjugador del Valencia?

No, en ningún momento. En el fútbol, como digo, no hay nada seguro hasta que no se firma un papel. Nunca me sentí ex del Valencia o jugador del Atlético.

Se queda y estalla el tema Marcelino.

Era un entrenador muy querido. Llegó cuando estábamos mal, veníamos de dos temporadas muy malas. Con él, crecemos a nivel colectivo e individual. En mi caso, no hace falta que lo diga. Fue raro, no lo esperábamos ni lo sabíamos. El día anterior a su despido trabajamos con normalidad y en el que se confirmó su adiós entrenábamos por la tarde. Ya por la mañana se empezó a decir en los medios que lo iban a echar y pensábamos que era mentira. Fue todo muy extraño por inesperado, él tampoco lo sabía. Los primeros días no fueron nada fáciles, y no porque estuviéramos en contra de Albert Celades, algo que se dijo y que es totalmente falso. Somos profesionales, pero también personas, y habíamos establecido una relación con el entrenador durante dos temporadas que nos fue muy bien. Acabábamos de ganar un título (Copa) después de muchos años y nos afectó a nivel personal, nos pareció raro el qué y el cómo. Pero hemos demostrado que no estamos en contra de Celades y siempre le hemos respetado como tal, y así lo haremos.

¿Se quejaron a la directiva o a Peter Lim, propietario del club?

Somos empleados del Valencia, no tenemos ni el poder ni el derecho de decir a la propiedad o al presidente qué tienen que hacer o qué no con el club. Sí que nos pareció injusto y no nos merecíamos las formas. Si no cuentas con un entrenador por el motivo que creas oportuno, ahí no podemos entrar. Pero creemos que debíamos enterarnos de la situación al menos un minuto antes de que saliera publicado.

¿Cómo están las relaciones con la directiva?

No sé. Tampoco es que tengamos una relación diaria. Con el míster muy bien, ha llegado de manera prudente y tratando de inculcar su idea. Todo el mundo lo está aceptando muy bien.

Usted ya es un fijo de España. ¿Se considera el «9» de España?

Nunca me he considerado el delantero de España. Estamos viviendo un periodo de cambios, importa mucho el rendimiento. Pero de verdad que no me considero un fijo y mucho menos el «9» de la selección. No vamos a negar que ahora no tengo el mismo papel que con Lopetegui o que en la época de Del Bosque. Esto es un proceso, las cosas te las vas ganando en el campo y llevo dos años y pico seguidos viniendo a la selección. Lo valoro mucho.

¿Qué le queda de brasileño?

Ja, ja. Hablo portugués con mis padres y con mi hermana, pero mi vínculo con España es mucho mayor. Vine con 10 años, mis amigos son de aquí, mi mujer es española, mi hija nació en Valencia… Eso sí, tengo familia en Brasil y algún que otro verano voy, me gusta su música, la comida…



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