Noruega-España: Ramos, hacia la perpetuidad

Sergio Ramos superó las 167 internacionalidades de Casillas, convirtiéndose en el jugador con más partidos con la Selección española.

Noruega planteó problemas de presión al principio y un aluvión de llegadas al final. En la primera parte sufrió Ramos, estático, con una llegada de Elabdellaoui, y se interpuso felizmente en una ocasión de King, para cuyo control necesitó después de la ayuda de Albiol, el mejor atrás. King creó peligro y provocó una mano de Ramos que le hará perderse el partido contra Suecia. Como viene siendo habitual desde el lance con Salah, Ramos recibió algunos silbidos del público.

La generación campeona del mundo tuvo el privilegio de decidir su final con España. Fue una extinción tranquila. Ramos, superviviente y capitán, está en ese punto de la carrera de un futbolista en el que empieza a diseñar su adiós. Quiere jugar la próxima Eurocopa, la Olimpiada el mismo verano y el Mundial de Qatar en 2022. Cuando un futbolista empieza a diseñar su adiós también empieza a posponerlo.

Si Casillas tenía la figura inspiradora de Buffon, Ramos tiene la de Paolo Maldini. Es el ídolo deportivo que hace de liebre. Maldini, por coger perspectiva, jugó hasta los cuarenta años. Ramos tiene treinta y tres.

Si Maldini es la «liebre» en la carrera deportiva de Ramos, el objetivo es Ahmed Hassan, un jugador que alcanzó las 184 internacionalidades con Egipto. Ramos quiere ser el futbolista que más veces haya jugado con una selección. No hay registro conocido de mayor perpetuidad.

Las intenciones y planes de Ramos proyectan su futuro en la Selección hasta finales de 2022 como mínimo. En el Real Madrid tiene contrato hasta 2021 y esto abrirá más pronto que tarde el debate de su renovación, nunca del todo cerrado.

Entre Ramos y un futuro ya prefigurado solo podría interponerse la figura de entrenador que se atreviera a anticipar su jubilación. Tal cosa no parece previsible a corto plazo. Es más, no se observa en los discursos y debates recientes la posibilidad de un relevo. La Selección opta por técnicos con perfil bajo y no se atisba una alternativa al caudillaje de Ramos. Siendo auxiliar la influencia de Busquets y reducido Isco a su limbo trivial, nadie discute el lugar de Ramos, tránsito entre una generación campeona y otra que nunca termina de llegar, y representante de un carácter (reminiscencia de la vieja Furia) que no se advierte en los jóvenes.

Lo anterior habla de la altura deportiva de su figura, indiscutida, pero también de la incapacidad del fútbol español para generar una alternativa. El último gran «defenestrador» de estrellas nacionales fue Luis Aragonés, con los frutos conocidos.

Ramos ya hizo historia con España. Ahora sigue haciendo un palmarés solitario hacia la eternidad.



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