Tiger Woods, jugador con mando

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Una vez más, Tiger Woods está dispuesto a pasar a la historia. No contento con haberlo hecho ya en numerosas ocasiones por sus métodos deportivos y estadísticos (el último de ellos fue igualar el registro de mayor número de victorias del PGA Tour, 82), ahora quiere hacerlo también dentro y fuera del campo. Aprovechando el privilegio que le otorga su recién estrenado cargo de capitán estadounidense de la Presidents Cup de poder seleccionar a cuatro jugadores para el equipo, ha utilizado la primera de las elecciones en elegirse a sí mismo.

Esta circunstancia, aunque llamativa, está plenamente justificada por su estado de forma (ha ganado tres veces en trece meses, la última la pasada semana); su ascendiente sobre sus compañeros y por el temor que infunde a sus rivales. El combinado de Ernie Els, que representará al resto del mundo (salvo Europa) en Australia del 13 al 15 de diciembre), tendrá pues un motivo más para preocuparse.

Aunque no es una circunstancia del todo novedosa (Hale Irwin ya ejerció de capitán-jugador en la primera edición de 1994), desde entonces no se había vuelto a producir. Hay mucha tensión provocada por el cargo y por la necesidad de estar atento a todos los partidos para saber reaccionar en la confección de los siguientes emparejamientos. Sin embargo, este año se ha modificado la norma que obligaba a todos los jugadores a disputar al menos un partido por jornada y eso le permitirá, por ejemplo, jugar solo el último dobles sabatino y el primer individual dominical y poder centrarse así en su propio juego.

También en otros deportes

Aunque la responsabilidad y la concentración del entrenador y el jugador a la hora de competir son muy distintas, esta dualidad se ha producido más repetidamente en otras disciplinas. Así, grandes estrellas históricas de la NBA como Bob Petit, Dave DeBusschere, Bill Russell, Lenny Wilkens o Dave Cowens compaginaron las canchas con los banquillos al mismo tiempo. Sin embargo, desde que entró a funcionar el límite salarial se prohibió esta práctica para evitar picarescas y no falsear los ingresos.

Más cerca en el tiempo, en 2006 y siendo ya entrenador del Balonmano Ciudad Real, Talant Dujshebaev volvió a vestirse de corto para suplir la lesión del central Uros Zorman. Pero donde la lista crece en cantidad, sobre todo en edades avanzadas, es en el fútbol. Cuando algunas estrellas iban apagándose como futbolistas, no dudaron en tomar las riedas de sus equipos para aportarles liderazgo desde el césped y la banda. Esos fueron los casos de Roberto Carlos, Nicolas Anelka y Marco Materazzi en la India; de Ruud Gullit y Gianluca Vialli en el Chelsea; de Kenny Dalglish en el Liverpool; de Romario en el Vasco de Gama o de George Weah en Liberia.

Mas, lejos de buscar la polémica o el egoismo, Tiger Woods justificó su decisión con el convencimiento de quien busca lo mejor para su equipo. «Este jugador ha ganado nueve Presidents y ha disputado dos de ellas en Australia, así que al capitán le parece interesante seleccionarle», bromeó hablando de sí mismo en tercera persona. Desde luego, ni el público ni sus compañeros se lo echarán en cara.

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